Conexión Andrómaco 34

| 32 | Ingenol Mebutato Nuevo tratamiento tópico para queratosis actínicas y campo de cancerización Dra. María Victoria Cordo, M.P. 113.320, miembro del Grupo de Oncología Cutánea del Instituto Médico Platense. La queratosis actínica (QA) o queratosis solar se define como una proliferación de queratinocitos transformados, confinada a la epidermis e inducida por exposición a radiación ultravio- leta. En los últimos años se ha intentado redefinir las QA como neoplasias malignas porque estas lesiones son, en esen- cia, carcinomas espinocelulares intraepiteliales en evolución. EPIDEMIOLOGÍA: Los datos epidemiológicos disponibles muestran una elevada incidencia en poblaciones con fototipo cutáneo I-III, y un incremento en todo el mundo en las últimas décadas. Si bien en nuestro país carecemos de estadísticas propias, la tendencia y las características de nuestro entorno sugieren un aumento de la prevalencia y, en consecuencia, de la demanda asistencial. Se han identificado diversos factores de riesgo para la expresión de QA, siendo los mismos que para el cáncer de piel no mela- noma. Los dos principales son la susceptibilidad individual y la exposición acumulada a radiación ultravioleta (RUV). ETIOPATOGENIA: La principal causa de las QA es la radiación no ionizante, especialmente la radiación ultravioleta (RUV), derivada de la exposición crónica al sol u otras fuentes de RUV (cama solar). La RUV-B (290-320 nm) provoca directamente la formación de dímeros de ciclobutano (timina) en el ADN y el ARN. El estrés oxidativo provocado por la RUV-A (320-400 nm) indu- ce de forma indirecta mutaciones características del ADN. Cuando fallan o se agotan los mecanismos reparadores, estas alteraciones conllevan el inicio de mutaciones (principalmen- te del gen supresor de tumores p 53) en los queratinocitos que conducen al desarrollo de QA. MANIFESTACIONES CLÍNICAS: Clínicamente, se manifiestan como lesiones eritematoescamo- sas, rugosas, más palpables que visibles, que se asientan sobre la piel con daño actínico (QA eritematosa). Su tamaño varía de 0,5 a 1 cm y generalmente son múltiples. La localización predomina en aquellos sitios con mayor exposición solar (cara, V del escote, piel cabelluda en personas calvas, dorso de manos). Pueden ser asintomáticas, aunque algunos pacientes refieren prurito o sensación urente. El diagnóstico diferencial clínico es con lentigo solar, carcino- ma espinocelular o basocelular y queratosis seborreica. DIAGNÓSTICO: El diagnóstico de las QA es fundamentalmente clínico. Sin embargo, en algunas ocasiones requiere confirmación histo- patológica, bien para diferenciarlo de otras patologías (duda diagnóstica), o cuando existan dudas en referencia a su com- portamiento biológico que indiquen evolución a carcinoma de células escamosas (CEC) invasor. Estos indicadores son: ulceración, induración, hemorragia, diámetro mayor a 1 cm, rápido crecimiento, dolor, hiperqueratosis, prurito, pigmen- tación. También debemos realizar biopsia cuando no respon- den o recurren tempranamente a pesar del tratamiento ade- cuado. La utilidad de la dermatoscopía es la diferenciación entre lesiones melanocíticas y no melanocíticas, tanto benignas como malignas. La dermatoscopía muestra una pseudo red rojiza (patrón con aspecto de fresa o frutilla) y puede ser de utilidad para el diagnóstico diferencial con otras entidades. EVOLUCIÓN Y PRONÓSTICO: Microscópicamente, la QA constituye una proliferación intra- epidérmica de queratinocitos atípicos con pérdida de polari- dad, pleomorfismo, hipercromasia nuclear y mitosis; caracte- rísticas indistinguibles de las de los queratinocitos del CEC invasor, por lo que deben ser consideradas como carcinomas in situ. Estas alteraciones representan el primer paso de un proceso continuo evolutivo, caracterizado por la proliferación de queratinocitos atípicos. Presentan tres posibilidades evolutivas: regresión espontánea, persistencia como tal o progresión a CEC invasor, siendo impredecible qué camino tomarán, por lo que es aconsejable

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