Conexión Andrómaco 32

Con exión Andrómaco | 9 | Marzo de 2017 La medicina siempre fue una ciencia práctica ligada a técnicas, no sólo necesita comprender los males, sino identificarlos y curarlos. Y a medida que las técnicas avanzan, los médicos sacan mejor provecho de sofisticadas herramientas que les per- miten optimizar su praxis. Es en virtud de esta retroalimenta- ción constante entre medicina y tecnología que se descubren métodos diagnósticos y terapéuticos cada vez menos invasivos y más certeros. YO, ROBOT Si bien son los cuerpos los que se evalúan, de modo creciente los médicos observan a sus pacientes a través de la pantalla: los diagnósticos por imágenes son requeridos más asiduamente tanto por su exactitud como por llegar donde ni el ojo ni el tacto lo hacen. Es según esta lógica de tratar de indagar en los espacios más recónditos del organismo, sin invadir, con el mínimo daño colateral, que la robótica hizo su ingreso al quirófano. Ejemplo del arribo de esa tecnología al país son las cirugías laparoscópi- cas que practica el robot Da Vinci. “Esta modalidad la usamos en cirugías muy complejas, como cáncer de próstata. Se puede aumentar hasta diez veces la visión en 3D, y al ver mejor, se evi- tan daños en estructuras nerviosas adyacentes”, cuenta el Dr. Wenceslao Villamil, jefe de la sección Cirugía Robótica del Servicio de Urología del Hospital Italiano. Para operar, el pro- fesional se coloca en los dedos pulgar e índice de ambas manos unos anillos que son los que captan el movimiento humano para que el aparato lo replique. “Entre sus muchas ventajas, el robot elimina el temblor natural de la mano; todo el movi- miento de la muñeca está en el extremo del instrumento y el cirujano determina cuánto quiere que la herramienta se mueva. Puedo determinar que si yo corro mi mano cinco centímetros, el robot se mueva uno”, explica Villamil. El resultado es ópti- mo: incisiones muy pequeñas, un posoperatorio menos dolo- roso y una recuperación más rápida. EN EL BLANCO Esta búsqueda de precisión terapéutica es también uno de los desvelos de la industria farmacéutica. El primer científico que se planteó controlar la biodistribución de un fármaco fue el ale- mán Paul Erlich, a principios del siglo XX. Quería desarrollar un medicamento efectivo contra la sífilis sin que afectara otros Reflexiones Operar con robots, lograr que la medicación llegue al sitio exacto de un órgano sin dañar otras zonas, reproducir artificialmente partes del cuerpo humano, son algunos de los grandes avances que permiten al profesional de la salud atender a sus pacientes con mayor precisión y menos riesgos.

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