Conexión Andrómaco 32

En tema II Con exión Andrómaco | 33 | Marzo de 2017 tores de riesgo son la menarca temprana, la nuliparidad, la fer- tilidad demorada, el alto nivel socio económico, las malforma- ciones obstructivas del tracto genital. La endometriosis puede ser asintomática, o presentarse con dismenorrea severa, dispa- reunia, dolor pelviano crónico, dolor cíclico con síntomas intestinales y/o urinarios, proctorragia, omalgia, dolor irradia- do a miembros inferiores. Uno de los aspectos a puntualizar es que entre el comienzo de la enfermedad hasta el diagnóstico pueden pasar muchos años. Luego de su diagnóstico, el equipo de salud implementará el tratamiento racional de acuerdo al cuadro clínico y considerando si la mujer tiene deseos o no de embarazo. • Dolor por tumores de ovario: formaciones benignas y/o malignas del ovario que pueden generar dolor abdominal agudo y/o crónico y las complicaciones como la rotura o tor- sión pueden producir un cuadro abdominal agudo. Patologías frecuentes, descubiertas en el examen ginecológico o en hallaz- gos ecográficos. De acuerdo al tamaño y a la sintomatología serán controlados con un tratamiento médico, un abordaje quirúrgico programado o incluso de urgencia. • Dolor por malformaciones genitales: en general no son causal de dolor, salvo las que cursan con obstrucción o agenesia vagi- nal, que no permitan el drenaje de sangre menstrual o como el caso del Síndrome de Rokitansky-Kuster-Hauser, con útero funcionante donde se establece una endometriosis por mens- truación retrograda en muchos casos severa, que involucra varios órganos abdominales. • Dolor por embarazo Ectópico: el dolor se presenta general- mente cuando existe una complicación por ruptura o efracción de la trompa, o por sangrado en cavidad abdominal. En la forma no complicada raramente es sintomático. Se planteará de acuerdo al cuadro clínico un tratamiento médico o quirúrgico. • Dolor por causa oncológica: causado por un cáncer primario o la progresión local o regional del mismo, también puede relacionarse con las metástasis, a los tratamientos instituidos o asociados a patologías pre existentes. Los especialistas en tera- pia del dolor sugieren que es mejor anticiparse y administrar una analgesia precoz. Se debe elegir la vía de administración más simple, la evaluación periódica y el ajuste del tratamiento en función de la respuesta.Es aconsejable prescribir la terapia multimodal en función de la escalera terapéutica de la OMS, y prevenir los efectos adversos de los fármacos empleados tanto sean opioides como no. Existen otras patologías ginecológicas que generan dolor como la dismenorrea esencial, la enfermedad pelviana inflamatoria, el varicocele pelviano, los miomas uterinos y también el abuso sexual.No debemos olvidar otras causas frecuentes y presentes en la consulta diaria tales como: • Cefalea: más frecuente en la mujer. La migraña se presenta como un dolor pulsátil, asociado a náuseas, fotofobia, dolor hemicraneal e incluso vómitos. A veces tienen auras o sensa- ciones visuales.El diagnóstico es clínico y la migraña se produ- ce por una alteración en la vasomodulación del sistema trigé- mino vascular con un cuadro de inflamación perivascular. Por otro lado, las cefaleas tensionales presentan un dolor más moderado, puede durar más tiempo y no guarda relación con el ciclo menstrual. También hay que diferenciar de la migraña menstrual verdadera, que se presenta solo durante la mens- truación y muchos autores creen que se vincula al aumento de las prostaglandinas secretadas por el útero. Un tema especial es la cefalea durante el embarazo, así como en el climaterio que a veces mejora con la menopausia y otras variantes empeora con el hipoestrogenismo. El enfoque diagnóstico y terapéutico interdisciplinario se impone en las pacientes con cefalea. • Dolor urinario: Puede presentarse con diversos cuadros clí- nicos como por ejemplo: cistitis, uretritis, cistitis intersticial, litiasis renal, ureteral o vesical ouronefrosis. Muchas veces entidades ginecológicas generan compromiso del árbol urina- rio por lo que pueden coexistir en formas asociadas y generar un aumento de los síntomas como en las adherencias pelvia- nas, endometriosis (vesical y ureteral) o en el cáncer de cuello. • Dolor óseo: La osteoporosis postmenopáusica tanto de columna lumbar como de cadera pueden generar dolores por las microfracturas vertebrales o la osteoporosis de cuello femoral o cadera total asociada a artrosis de cadera. Conservar la microarquitectura ósea, prevenir las fracturas, promover cambios de hábitos saludables, aconsejar sobre el uso correcto de calzado y sentarse o trabajar en posiciones adecuadas, levantarse durante la noche con luz o hacer un uso racional de psicofármacos pueden ser consejos válidos para evitar la morbimortalidad que generan estas patologías. Además de evaluar correctamente a la mujer mediante un estudio del metabolismo fosfocálcico, la utilización de radio- grafías y densitometría ósea para instaurar un tratamiento apropiado a cada mujer. • Dolor muscular y/o fibromialgia: Es una forma de reumatis- mo extra-articular múltiple, que se caracteriza por dolor mus- culo-esquelético crónico y que se asocia con alteraciones del sueño y del ánimo. Tiene mayor prevalencia en mujeres con una edad de inicio de 25 a 45 años. La etiopatogenia es muy controversial, y el cuadro clínico se caracteriza por presentar además del dolor músculo esquelético crónico, rigidez matu- tina, áreas y puntos dolorosos, alteración del patrón normal del sueño, repercusión sobre la calidad de vida y sensación de bienestar. Existen múltiples enfoques terapéuticos. • Dolor gastrointestinal: El síndrome de intestino irritable (SII) disminuye la calidad de vida en muchas ocasiones más que otras patologías ginecológicas. Incluye el intestino irri- table, la constipación crónica, el reflujo gastroesofágico y la dispepsia. El SII se presenta como un dolor abdominal o disconfort recurrente al menos 3 días por mes en los últimos 3 meses, de comienzo al menos 6 meses previos al diagnóstico, asociado con dos o más de los siguientes: mejoría con la defe- cación, asociados a la frecuencia defecatoria o cambio de la consistencia de la materia fecal. Los síntomas son crónicos y recurrentes, carecen de signos de alarmas, las pacientes se pre- sentan con múltiples estudios normales, los síntomas suelen disminuir con la edad y afecta a las actividades laborales, de estudio o de calidad de vida por afectación psicosocial. MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA Si bien no todas las entidades enumeradas son patologías puramente ginecológicas, en las últimas décadas el ginecólogo es muchas veces el primer profesional que escucha la con- sulta de la mujer. Por ello, nos parece apropiado un concep- to más abarcativo, abandonando el criterio genito- mama- rio e individual de este tipo de profesional, e intentamos construir un nuevo concepto de medicina para la mujer donde pueda ser asistida por un grupo de profesionales de diversas especialidades que interactúan en conjunto bajo un modelo transdisciplinario para mejorar la salud desde la mirada integradora biopsicosocial. El ginecólogo y todo el equipo de salud, tiene un desafío con- tinuo: reconocer para tratar adecuadamente el dolor teniendo en cuenta la enunciación de Erik Cassel: “El médico pocas veces cura, a veces alivia, pero siempre debe confortar”. >>

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