Conexión Andrómaco 32

| 14 | 9 de los 10 hermanos Pierini disfrutando unas vacaciones en Mar del Plata. El Dr. Adrián M. Pierini es el primero de la derecha. Hijo del Prof. Dr. Dagoberto Pierini, de quien heredó su voca- ción por la dermatología, vivió la docencia desde pequeño observando a su padre interactuar con flamantes médicos der- matólogos de toda Latinoamérica que lo visitaban en su hogar en busca de orientación. Nació un 11 de septiembre de 1948, y siguiendo el camino de su padre, se transformó en un gran maestro, formando con rigor a incontables profesionales. Generoso con sus conocimientos, compartió su saber y sus materiales hasta los últimos días. Haciendo un juego de pala- bras, su hermana Margarita recuerda que su casa era un monu- mento a la hospitalidad. Tal vez, siguiendo lo aprendido por sus padres y apoyado por su mujer, la Dra. Elizabeth Mac Adden, las puertas de su hogar en Gonnet permanecieron siempre abiertas, tanto para los encuentros familiares como para sus más queridos colegas y discípulos. UNA VISIÓN CLARA Y SIEMPRE ENFOCADA EN LA DERMATOLOGÍA PEDIÁTRICA Según el Dr. Andrés Politi, el Dr. Pierini tuvo muy claro hacia dónde quería dirigirse. Transitó su infancia y adolescencia en el colegio San José, se recibió de bachiller con orientación bio- lógica, se inscribió en la Facultad de Medicina de la UBA, y en 1971, se recibió de médico con diploma de honor. Inició su actividad profesional como médico residente de Clínica Médica en el Hospital Guillermo Rawson en la Ciudad de Buenos Aires. Pocos años después, ingresó al ámbito de la Dermatología como médico concurrente honorario en la Unidad de Dermatología Pediátrica, Hospital Pedro de Elizalde, donde desarrolló su labor junto a su padre. Formó parte de la planta y fue jefe de sección hasta 1987, año en que se presentó a concurso para liderar el Servicio de Dermatología del flamante Hospital de Pediatría Prof. Dr. Juan P. Garrahan. Con tan solo 39 años, asumió el cargo, trabajó allí a lo largo de 27 años y dejó a su partida un Servicio reconocido en el ámbito médico. Gracias a su imprescindible labor, respetada y admira- da por sus colegas, cuando se jubiló, poco tiempo antes de su muerte, fue nombrado Consultor Honorario de dicha institu- ción. La Dra. Bettina Cervini, discípula del Dr. Pierini y heredera del cargo de Jefa del Servicio en el Garrahan, cuenta alguna de las tantas vivencias. “Yo era residente en el Hospital Tornú cuando le hice saber al Dr. Kaminsky que estaba interesada en la derma- tología pediátrica. Él me aconsejó que aplicara a una beca de Laboratorios Andrómaco y que fuera a hablar con el Dr. Pierini al Hospital Garrahan. La beca fue por un año, Pierini me invitó a quedarme y permanezco aquí desde ese entonces. Me formé con él. Era un maestro exigente, pero generoso. Estimulaba el aprendizaje, respetaba las opiniones de todos los especialistas en formación y favorecía el libre pensamiento. Defendió su servi- cio a muerte y no se jubiló hasta asegurarse de que dejaba un equipo bien formado. Cuando se retiró solo se llevó de su ofici- na fotos familiares y un banderín del equipo de sus amores, Club Atlético Independiente. Los materiales obtenidos a lo largo de toda su carrera, documentos y fotos, quedaron en el hospital para uso de los profesionales en ejercicio ”, concluye la Doctora.

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