Conexión Andrómaco 31

| 24 | cía a la muy distinguida familia Ezeiza. Fue por muchos años una escuela para sordomudos, hoy es una galería comercial. Inaugurado en 1897, el edificio del Mercado conserva su estructura interna original, formado con vigas, arcos y columnas de metal con techos de chapa y vidrio. Declarado Monumento Histórico Nacional en el año 2000, allí se puede comprar desde frutas frescas a jarrones de bisabuela. LOS MUSEOS El Museo Penitenciario Argentino Antonio Ballvé es uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Declarado Monumento Histórico, fue construido en 1760 como casa de retiro de sacerdotes mayores por la congregación jesuí- tica. Fue utilizado como hospital, asilo de menores, depósi- to, cárcel de deudores y correccional de mujeres. El de la Ciudad recopila la historia de sus habitantes, los usos, costumbres, arquitectura y vivencias porteñas. El Museo de Arte Moderno se encuentra en una impresio- nante construcción inglesa típica de la era industrial del siglo XIX. Atesora obras de prestigiosos artistas argentinos y extranjeros. LAS IGLESIAS La Iglesia Nuestra Señora de Belén y Parroquia de San Pedro Telmo fue declarada Monumento Histórico Nacional UNA FERIA DE CORAZÓN A lo largo de su historia, el barrio de San Telmo tuvo auges y abandonos. Comenzó siendo el lugar donde se asentaron los trabajadores portuarios, alejado del casco urbano que comprendía apenas la actual Plaza de Mayo y sus alrededores. A fines del 1700 ya había caserones de estirpe patricio. Desde los balcones de este barrio se les tiró aceite hir- viendo a los invasores ingleses en 1806, y en el Hueco del Alto (hoy Plaza Dorrego) los ciudadanos porteños juraron la independencia Argentina declarada en Tucumán en 1816. La zona fue desarrollándose; allí bullía la vida de la ciu- dad hasta que la epidemia de fiebre amarilla de 1871 hizo que las familias de linaje abandonaran sus grandes casas huyendo de la peste hacia zonas despobladas. Pocos años después, ya culminado el pánico de la fiebre, esas mismas casas señoriales albergaron a un sinnúme- ro de familias humildes de diferentes orígenes: se convir- tieron en los famosos conventillos de quienes llegaron con lo puesto para “hacer la América”. Poco a poco, el barrio cayó en decadencia y fue dejado por décadas en el olvido. Fue el arquitecto José María Peña, fundador del Museo de la Ciudad, quien rescató su valor, su historia y su encanto. ¿Cómo hizo? En 1970 creó la Feria de Cosas Viejas y Antigüedades San Pedro Telmo en la Plaza Dorrego. Primero atrajo a los vecinos, luego a los artistas y bohemios y poco a poco, gracias a sus objetos singulares y a los entusiastas y personales puesteros, la feria y el barrio se fueron transformando en la gran atracción turística de hoy. UNA FERIA DE CORAZÓN A lo largo de su historia, el barrio de San Tel o tuvo auges y abandonos. Co enzó siendo el lugar donde se asentaron los trabajadores portuarios, alejado del casco urbano que co prendía apenas la actual Plaza de ayo y sus alrededores. A fines del 1700 ya había caserones de estirpe patricio. Desde los balcones de este barrio se les tiró aceite hir- viendo a los invasores ingleses en 1806, y en el Hueco del Alto (hoy Plaza Dorrego) los ciudadanos porteños juraron la independencia Argentina declarada en Tucu án en 1816. La zona fue desarrollándose; allí bullía la vida de la ciu- dad hasta que la epide ia de fiebre a arilla de 1871 hizo que las fa ilias de linaje abandonaran sus grandes casas huyendo de la peste hacia zonas despobladas. Pocos años después, ya cul inado el pánico de la fiebre, esas is as casas señoriales albergaron a un sinnú e- ro de fa ilias hu ildes de diferentes orígenes: se convir- tieron en los fa osos conventillos de quienes llegaron con lo puesto para “hacer la A érica”. Poco a poco, el barrio cayó en decadencia y fue dejado por décadas en el olvido. Fue el arquitecto José aría Peña, fundador del useo de la Ciudad, quien rescató su valor, su historia y su encanto. ¿Có o hizo? En 1970 creó la Feria de Cosas Viejas y Antigüedades San Pedro Tel o en la Plaza Dorrego. Pri ero atrajo a los vecinos, luego a los artistas y bohe ios y poco a poco, gracias a sus objetos singulares y a los entusiastas y personales puesteros, la feria y el barrio se fueron transfor ando en la gran atracción turística de hoy. y es una de las más viejas de la ciudad. Su construcción comenzó bajo la órbita de los jesuitas en 1735. Cuando los jesuitas fueron expulsados de estas tierras, la obra fue con- tinuada por la orden religiosa de los betlemitas. Su museo atesora piezas de más de 200 años de antigüedad. La Iglesia Ortodoxa Rusa de la Santísima Trinidad es estilo moscovita del siglo XVII y data de 1904. De cada una de sus cúpulas azules se eleva una cruz orientada hacia el Este, sostenida por cadenas, como se acostumbra en Rusia. Los vitrales de la fachada ilustran escenas bíblicas. De estilo neogótico, la Iglesia Dinamarquesa fue inaugurada en 1931 y realizada con aportes de la comunidad de inmi- grantes daneses y de la Organización Iglesia Danesa en el Exterior. La escalera del frente es una alegoría del sueño de Jacob. BARRIOS INTERCONECTADOS Antaño, muchos de los extranjeros que llegaron al Hotel de Inmigrantes para instalarse en nuestro país terminaron viviendo en un conventillo de San Telmo. Hoy es el Paseo de la Historieta el que traza esta unión entre el viejo barrio de alma inquieta y el modernísimo Puerto Madero. Su recorrido empieza en Defensa y Chile con Mafalda, Susanita y Manolito. Por el camino se toparán con entraña- bles personajes bien argentinos como Isidoro Cañones, Patoruzú, Larguirucho y Súper Hijitus, Clemente, Diógenes y

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