Conexión Andrómaco 29

| 10 | “Ser maestra hospitalaria es mi lugar en la docencia” Inés Bulacio tiene una mirada afectuosa y encendida, habla con entusiasmo, cadencia dulce y modulación bien clara. Llega a la cita unos minutos más tarde pidiendo disculpas, aunque su retraso está más que justificado ya que en vís- peras de fiestas, pasa por las unidades a saludar especialmente a cada uno de sus alumnos. En estos días la agenda de la “seño Inés” está más ocupada que nunca. Entre los cierres de boletines, informes y demás cuestiones curriculares, diciembre es unmes complicado para los docentes, pero Bulacio se las arregla para aten- der además a los medios y a los agasajos que le hacen sus colegas y médicos. Es que acaba de ser nominada como una de las 50 mejores docentes del mundo por el Global Teacher Prize, una especie de Premio Nobel para maes- tros. Fue seleccionada entre ocho mil postulantes de 148 países. Su nombramiento se debe a la originalidad con la que encara su labor y a los resultados que obtiene. Su trabajo consiste en ver los contenidos de las mate- rias escolares como lengua, matemática, sociales y naturales a través de medios audiovisuales produciendo cortos animados y programas radiales. “De esta manera se ven temas como ciudadanía, lenguaje, ciencia, respeto a la diversidad. Los chicos asumen distintos roles, algunos aprenden a editar lo que ellosmismos grabaron, otros arman el guión para la radio y los que no pue- den asistir al programa salen grabados; los que sí pueden salir de su unidad van a la capilla (donde está instalada la radio) y salen en vivo. Este tipo de pro- yectos favorece la diversidad, escuchar, respetar y compartir las ideas de cada uno en función de un proyecto colaborativo e interdisciplinario”, explica Inés. Todos participan; los chicos, los voluntarios, los maestros, los enfermeros, los familiares y hasta los médicos, que les encanta que los pequeños les hagan reportajes. “Cada miembro de la comunidad aporta algo”, enfatiza y cuenta que una de las secciones favoritas de sus alumnos es radioteatro. “Les fascina elegir la obra, adaptarla, ponerle los efectos sonoros, actuar, cantar. Por ahí estamos hablando de SanMartín, pero de estemodo se divierten y aprenden”. La mayoría de los temas a tocar salen por iniciativa de los propios chicos. “Por ejemplo, uno de ellos está preocupado porque en el lugar en donde vive esca- sea el agua o está contaminada, entonces socializamos esta inquietud y hace- mos un corto o un segmento de radio”, explica y dice con entusiasmo: “con este proyecto ya no utilizan las nuevas tecnologías de manera pasiva, sino que lo hacen de forma creativa, las incorporan, se las apropian y se vuelven pro- ductores, productores de cultura”. Ya llevan realizados más de 25 cortos y muchos de ellos fueron premiados en diferentes festivales. Hace 30 años que Inés Bulacio se dedica a la docencia, 10 de ellos como maestra hospitalaria y domiciliaria. “Ser maestra hospitalaria es mi lugar en la docencia. Es muy emocionante ver a mis alumnos y sus familias apostando a la vida, tratando de superarse, a trascender más allá de la enfermedad”. VIDEO ANTIINFECCIONES Si bien el procedimiento es sencillo, hacerse la diálisis peritoneal requiere de un minucioso cuidado higiénico. Preocupada por la cantidad de infec- ciones que encontraba en el consulto- rio debido a los cuidados incorrectos en la manipulación de los instrumen- tos que realizaban los pacientes ambulatorios, una médica le pidió ayuda a Bulacio. Aunque las explica- ciones por parte de los profesionales siempre fueron claras y sencillas, evi- dentemente no eran suficientes; no es lo mismo realizar todos los pasos con la supervisión de un médico que hacerlos solos en casa. Inés Bulacio y sus compañeros pusie- ron manos a la obra. Aprovecharon los largos y aburridos momentos de espera entre análisis y estudios que tienen los pequeños pacientes ambu- latorios y sus familiares que los acom- pañan para armar juntos un video didáctico. Entre esos lapsos docentes y familias produjeron: “Aprendo a cui- dar mi cuerpo en la diálisis peritone- al”. “Tardamos un año y medio en pro- ducirlo, miramos por microscopio virus, bacterias y ellos mismos con la técnica de stop motion fueron reali- zándolo. No sólo bajaron muchísimo las infecciones, sino que además ese tiempo tedioso y triste de espera se transmutó en momentos de juego, de aprendizaje y alegría”, cuenta Inés. lias: las enfermeras. “Los chicos están encanta- dos porque no es la misma escuela a la que están acostumbrados a ir y porque trasladan su patología a un juego. Apenas terminan de comer preguntan: “¿y la maestra cuando viene?”, cuenta Norma Beatriz Del Pino, Jefa de Enfermeras del Servicio de Urología. Y subraya que no sólo los chicos cambian de humor y están más predispuestos a recibir los medicamentos, sino que también sus madres se relajan y participan en los juegos y los talle- res. “Es un rato que pueden estar fuera de lo que les pasa. A todos nos hace bien la escuela, niños, madres, enfermeras, médicos, aprende- mos las canciones que traen las maestras y las cantamos con alegría. Tan bien la pasan que hay chicos que aunque les hayan dado el alta ¡no quieren irse del hospital! Otros incluso vuelven, no porque estén enfermos, sino que vienen a hacer los talleres y a contar sus histo- rias para darle ánimo a los internados”, dice Del Pino. INÉS BULACIO

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