Conexión Andrómaco 28

| 22 | Por las rutas Además de ser la ciudad de las diagonales, La Plata tiene otra singularidad: ya sea por estudios, amor o tra- bajo, gran parte de sus habitantes provienen de diferen- tes localidades del país. Y los agentes de propaganda médica de Laboratorios Andrómaco no son la excepción. Esteban Morganti se mudó allí desde su San Isidro natal hace 42 años para casarse con Susana. Juntos formaron una familia de tres hijos: Federico, Martín y Santiago, y tres nietos. Con 26 años de trabajo en Andrómaco visita varias farmacias, el Hospital Rossi y Casa Cuna. Con casi 40 de visitador médico, está a punto de jubilarse y dedi- carse de lleno a su jardín en Villa Elisa, su gran pasión. A diez cuadras de su casa vive Diego Pérez, quien dejó su Quilmes natal para casarse con Andrea. Juntos tuvie- ron a Bautista de 6 años. Completa este hogar Manuel, el hijo mayor de Diego. Pérez ingresó al laboratorio hace 12 años, tiene a su cargo las farmacias más grandes de La Plata; su zona también comprende Villa Elisa, City Bell y Gonnet y una vez por mes recorre Chascomús, Lezama y Dolores. Mientras Esteban planea dedicarse a cuidar y embellecer sus plantas, a Diego lo apasiona viajar: “este año fui a Colombia y planeo ir a Tailandia. Gasto todo mi dinero en viajes. Vamos siempre en familia, Bautista tiene más viajes que edad”, dice con una sonrisa. Juan Carlos Schiele es el más novato del grupo, hace tres años que trabaja en Andrómaco pero hace 18 que se gana la vida como visitador médico. Él vive en Gutiérrez, cerca de la rotonda de Alpargatas, con su mujer Lorena, su hija Ámbar de tres años y ocho perros. Además de recorrer, como todos, consultorios y farma- cias, Schiele visita el Hospital San Juan de Dios, el Mater Dei, el Sanatorio Argentino y el Hospital Italiano. Inquieto como pocos, en su tiempo libre se dedica a hacer jamón crudo de pernil estacionado de seis meses a un año y muy cuidados chorizos parrilleros. “Son mis trofeos”, dice con orgullo y agasaja a sus amigos con sus creacio- nes. Además, puso en su casa 40 bebederos para pica- flores que llegan en multitud en primavera y verano agra- decidos por su generosa hospitalidad. Por ser el único platense de nacimiento del grupo, sus compañeros consideran a Hugo Baldoni como un GPS para el equipo. Él, en contrapartida, los llama “los forá- neos” y todos se ríen. Hace 21 años que trabaja en Andrómaco y 36 que es visitador médico. Su ciudad de asiento es La Plata, donde visita el Hospital San Martín, el Instituto de Agudos y el Ricardo Gutiérrez. Tres días al mes va a Las Flores y San Miguel del Monte, donde los médicos lo reciben con los brazos abiertos, lo invitan a pescar y a cenar. “El trabajo me da enormes satisfaccio- nes, no sólo crezco a nivel laboral, sino que además hago una innumerable cantidad de amigos”, confiesa, feliz. Sus otras pasiones son su familia: su esposa Nora, sus hijos Natalia, Martín y Facundo, su nieta Juanita y el club de sus amores Gimnasia y Esgrima; “no hay otro equipo de fútbol en La Plata”, aclara, por si quedan dudas. Javier Navarro es el único que se dedica exclusivamente a dermatología. Pero aunque él no forme parte del grupo que mes a mes se reúne en un bar del antiguo Auchan, es un compañero más ya que hace unos 20 años que todos se conocen. Navarro es, como diría Baldoni, otro foráneo: nació en Paraná, Entre Ríos, hizo el secundario en Mar del Plata y se instaló en La Plata a los 18. Dieciocho también son los años que hace que trabaja en Andrómaco. Papá de Karen y Gonzalo, abuelo de Ciro, le encanta la arquitectura de la ciudad y asegura que es muy linda para formar una familia y criar hijos. Su traba- jo lo lleva a visitar ocho hospitales, entre ellos el San Roque de Gonnet y los de Ensenada y Berisso. “Con Andrómaco acompañamos al dermatólogo desde su pri- mer día de residencia, generamos jornadas, congresos y mantenemos un vínculo profesional permanente que se afianza y crece”. Además de su trabajo hay otra cosa que le genera entusiasmo: colaborar con el “Club Papa Francisco”, una institución dedicada al fútbol y otras dis- ciplinas que procura erradicar de la calle a los niños más desposeídos mediante el deporte, el trabajo en equipo, el respeto y la integración social. Allí también juega su hijo en la categoría sub 17; “para Gonzalo es una expe- riencia maravillosa, una gran enseñanza de vida”. APMs - Diego Pérez, Esteban Morganti, Hugo Baldoni, Juan Carlos Schiele y Javier Navarro. Todos para uno

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