Conexión Andrómaco 28

Con exión Andrómaco | 11 | Noviembre de 2015 Reflexiones LOS INICIOS Quien comenzó a llevar alegría y color a los hospitales es el doctor Doherty Hunter “Patch” Adams, aquel gran hombre inmortalizado en la película protagonizada por Robin Williams en 1998. Convencido de que lo más cura- tivo es el amor, el humor y la creatividad, desde que era estudiante de medicina, allá por los años setenta, visita- ba pacientes internados con su nariz roja de payaso, juguetes en los bolsillos y ocurrencias a flor de piel. Resistido por la mayoría de sus colegas al principio, aplaudido y muy querido después, “Patch” es considera- do el inventor de “la terapia de la risa” y cada año viaja por distintos países para aportar humor y diversión a huérfanos y pacientes. El primer grupo de payasos de hospital fue creado en Estados Unidos por Michael Christensen, un clown profe- sional cofundador y director del “Big Apple Circus” de New York. Su incursión en estas instituciones de salud comenzó de casualidad, cuando en 1986 lo convocaron para entretener a los niños en un evento del Presbyterian Morgan Stanley Children's Hospital en New York. Luego de esta experiencia, ese mismo año fundó el “Clowns Care Unit”, primer programa de payasos profesionales entrenados especialmente para llevar alegría a los niños internados. La risa es contagiosa; rápidamente esta práctica fue replicada en Europa primero y en Latinoamérica, des- pués. En Israel posee formación académica universitaria, en la Universidad de Haifa, se dicta la carrera de Payaso de Hospital. VANESA, DRA. JAZMÍN Una vez por semana, Vanesa Castro Arata se ponía su nariz roja y sus anteojos rosas para convertirse en la Dra. Jazmín en la Maternidad del Hospital Álvarez. En estos espacios la dinámica consiste en construir y/o afianzar puentes entre la mamá y el bebé, fundamen- talmente en los casos donde los recién nacidos perma- necen en neonatología. Se fortalece el vínculo entre familiares e incluso se arman redes entre las mamás que están internadas junto a sus hijos para que pue- dan sentirse mejor y apoyarse mutuamente. Por esas raras cuestiones del destino, al tiempo de nacer su hija, a Vanesa le tocó ser una de esas mamás a las que la Dra. Jazmín visitaba semanalmente. Su beba fue paciente de neonatología. “En la institución en la que estuvo internada mi beba no había payasos, y la verdad es que me hubiera encantado cruzarme con algunos de ellos, porque en esos momentos necesitás que te apuntalen, que te alivianen la preocupación. Yo sentí a Jazmín conmigo cuando me encontré tejiendo redes con otras mamás, hacíamos ceremonias de ingreso a la neo como hacen los payasos al momento de vestirse para acceder a la sala. Construimos una trama de cuidados y amor donde todas nos sostenía- mos entre sí. Todavía hoy sigo en contacto con algunas de ellas”. La “Dra. Jazmín” dejó de visitar hospitales por un tiem- po. Mientras disfruta de su maternidad, Vanesa super- visa payasos en una Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica. CORDURA PARA DIVERTIR “Si hay algo molesto, aburrido y tedioso es ponerse la máscara para hacerse nebulizaciones por larguísimos minutos. ¿La solu- ción? Convertir la zona del hospital destinada a nebulizaciones en un estudio de grabación. Las máscaras se transformaron en colori- dos micrófonos y los payasos jugamos a ser famosos cantantes pre- parando un CD. Nos pusimos las máscaras y empezamos a cantar. Las caras de los niños fueron cambiando del enojo a la complicidad lúdica, fue cediendo el llanto, se dejaban colocar las máscaras y todos cantamos alegremente en un gran coro. Resultado: nebuliza- ciones efectivas, y fundamentalmente niños y padres, aprendiendo juntos otra modalidad de realizar este procedimiento”, recuerda la psicóloga Vanesa Castro Arata, Doctora Jazmín y colaboradora de Directorio de Laboratorios Andrómaco. Para poder transformar los equipos médicos en micrófonos, animales o flores, y la angustia de los pacientes en sonrisas o por lomenos tranquilidad, se requiere imaginación pero también práctica y estudio. Quienes se dedican a esto recibieron formación técnica de clown y son capacitados en adecuación al sistema hospitalario, psicología, teoría del juego y normas de bioseguridad, entre otras. Jamás actúan por imposición. Siempre se solicita un consentimien- to previo del paciente o de la persona que esté a cargo de él y alcan- zará la complicidad de una sonrisa para autorizar la visita. Antes de intervenir reciben información de los pacientes a través del perso- nal de salud, luego realizan un registro escrito sobre su participa- ción y son supervisados por psicólogos o psiquiatras con experien- cia clínica. Ser payaso es cosa seria. >> Fotos gentileza Puente Clown y Hospi+Payasos.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA0NDEw