Conexión Andrómaco 27

Una selva tupida donde los más variados colores resaltan sobre el abun- dante verde que exhuma su inconfundible aroma de vegetación profusa. Ruidos de aleteos, de insectos, de sonidos de aves y animales diversos sobre un fondo de agua cayendo en cascada permanente. El Parque Nacional Iguazú es el sitio ideal para estimular los sentidos y reencon- trarse con la propia esencia natural. DE POCO CODICIADA A VALOR EXCEPCIONAL DE LA HUMANIDAD Declarada Parque Nacional en 1934, esta superficie de 67.720 hectáre- as es parte de la eco-región de la Selva Paranaense, que es, a su vez, la zona de mayor biodiversidad de la Argentina. El río Iguazú -que en gua- raní significa “agua grande”-, desemboca en el Paraná y corre con una anchura de 1.500 metros, salpicando islas e islotes para desembocar en un barranco de lava formado hace 120 millones de años. A pesar de ser un paisaje tan increíble, Gregorio Lezama, su primer pro- pietario, jamás imaginó que esta espesura iba a ser uno de los destinos más solicitados por los turistas del mundo entero y vendió estas tierras en un remate público en el año 1888 por considerarlas de escasa valía. Su anuncio de venta decía: “bloque de selva que linda con varios saltos de agua”. En 1984, cuarenta años después de convertirse en un Parque Nacional, este bloque de selva con saltos de agua fue nominado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. En 2013 esta misma organización interna- cional galardona al Parque como Valor Universal Excepcional por tratarse de un territorio de tal envergadura cultural y natural “que cobra impor- tancia para las generaciones presentes y venideras de toda la humani- dad”. Además de que el departamento de educación, ciencia y cultura de las Naciones Unidas le otorgara semejantes distinciones a este exu- berante territorio, una votación mundial organizada por la Fundación suiza New Seven World, la catalogó como una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo. Lianas, epifitas, helechos, árbol de laurel y guatambú, bosques de palmi- to y palo rosa son algunas de las múltiples especies de flora que ofrece esta selva. Tanta diversidad permite que haya una variadísima fauna. Monos caí, coatíes, ardillas, cuises, corzuelas, zorros de monte, tucanes, urracas, margay… imposible nombrar todas las especies; sólo de aves se han detectado 450 diferentes. Con exión Andrómaco | 19 | Agosto de 2015 Por las rutas

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