Conexión Andrómaco 25

| 22 | del Ministerio de la Producción, promocionado por la Secretaria de Turismo, y ejecutado por un equipo técnico del INTA y de la Asociación para el Desarrollo del Turismo Rural de Santa Fe (Adetur). Esperanza, Rafaela, Sunchales, Moisés Ville, Humberto Primo y Ramona son algunas de las muchas localidades que comprende este itinerario. Allí, además de visitar esta- blecimientos de producción industrial y artesanal reconoci- dos por la calidad de sus productos y manufactura a nivel mundial, resulta sumamente interesante descubrir la singu- lar historia de estas tierras de inmigrantes judíos, suizos, italianos y alemanes que junto a los criollos formaron una diversidad cultural singular que le dieron a la zona el apodo de “Pampa gringa”. Además de hoteles y posadas para todos los gustos y bolsi- llos, la provincia ofrece al viajero hospedarse o bien pasar el día en campos y antiguas estancias rodeados de naturaleza virgen y todas las comodidades. Allí se puede participar en el cuidado de los animales, intervenir en las prácticas agrí- colas, hacer paseos a caballo y caminatas con avistaje de flora y fauna. Varias tienen piscina y canchas de deportes diversos. Esperanza: colonia agrícola pionera Creada a partir de un contrato de colonización en 1853 con el que se les abría las puertas a familias europeas y se les brindaba una parcela de tierra para trabajar, Esperanza se convirtió en la primera colonia agrícola organizada del país. El museo de la colonización resulta un punto interesante para adentrarse en las costumbres y objetos de aquella época. Con un lago artificial, una ciudad de los niños, labe- rinto, velódromo y el museo de la máquina agrícola, las 12 hectáreas del Parque de la Agricultura invitan a pasar el día al aire libre en familia. El Club Hípico obsequia un inolvida- ble acercamiento a los caballos para montarlos, alimentar- los y cepillarlos. La oleada inmigratoria trajo con ellos sus diferentes credos que conviven y convivieron en armonía y comunidad. Vale la pena visitar la parroquia San Jorge (templo ortodoxo), el con- vento Santa Catalina, la Iglesia Evangélica del Río de la Plata y la Basílica de la Natividad de la Santísima Virgen, todos edificios arquitectónicamente revalorizados. Adentrándose en el mundo lácteo, aquí se puede asistir a plantas de gran escala y a tambos artesanales, donde se degusta desde leche de vaca a queso de oveja y muzzarella de búfala. El visitante también puede darse el lujo de ir a un spa con productos lácteos. Rafaela: un viaje al pasado Su Museo de la fotografía es uno de los más antiguos del país, el de Usina del Pueblo conserva la vieja tecnología que se empleó durante décadas para la provisión de energía eléctrica y su Catedral fue construida en 1912. Aquí, los tambos surgieron con la Primera Guerra Mundial. Sunchales: ciudad cooperativa En su entrada, Sunchales exhibe orgullosa un monumento que dice “Capital Nacional del Cooperativismo”. Y no es para menos: en esta ciudad fue donde los tambos decidie- ron agruparse en cooperativas para obtener una mayor ren- tabilidad. Aquí, 16 participantes crearon la planta de SanCor, que hoy la componen miles de trabajadores y es reconocida en el mundo entero. Por supuesto, sus puertas están abiertas a los visitantes. Aquí también se preserva la primera cosechadora automotriz del mundo, creada en 1929. Y a la hora de los dulces, nada mejor que dar una vuelta por las fábricas de chocolate y dulce de leche para descubrir primero sus circuitos productivos y degustarlos después. Moisés Ville: Poblado Histórico Nacional Fundado en 1889 por inmigrantes judíos, este pueblo fue el primer eslabón de los asentamientos de las corrientes inmi- gratorias de ese origen en la Argentina. La comunidad aquí tiene muy presente sus valores tradicionales y hay intere- santes sitios históricos como la sinagoga Brener, declarada

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