Conexión Andrómaco 25

| 16 | hoy, de algo hay que vivir. Personalmente, que no se estén especializando en eso me aflige. No quiere decir que no haya dermatólogos extraordinarios, pero los hay cada vez menos”, concluye con un tono amargo. “Me alegra encontrar médicos formados por mí. Y por suerte, los veo tanto en la capital como en el interior. Muchos de los que estuvieron conmigo, ahora son Jefes de Servicio”, sonríe. Yo obligaba al grupo del clínicas, todos los viernes a las 7.30 am, media hora de lectura sobre dermatología. Ellos creían que era “Me alegra encontrar médicos formados por mí. Y por suerte, los veo tanto en la capital como en el interior. Muchos de los que estuvieron conmigo, ahora son Jefes de Servicio” “Mi padre me daba consejos, nunca dinero. Era muy exigente. Una vez le transmití mi voluntad de hacer carrera como investigador en Estados Unidos. Y él no me lo permi- tió. Me dijo que Argentina había sido muy generosa con nuestra fami- lia. Me recordaba que sus bisabuelos habían llegado a la Argentina sin nada y que el país les permitió esta- blecerse, sobrevivir, y estudiar. Me dijo que era una traición dejar el país. Entonces, me quedé”. una tortura. Leíamos revistas y de allí con la colaboración de los médicos Marcelo Alabe y Patricio Troielli un libro sobre inmu- nología. Fue el primero en español y se repartió gratuitamente en la Universidad. SEMANA DEL LUNAR, VEINTE AÑOS DE HISTORIA. La historia comenzó en 1992 cuando el Doctor era Jefe del Servicio de Dermatología del Hospital De Clínicas. Cuenta que no existía una campaña sobre la concientización de los efectos de la radiación del sol y el chequeo de los lunares. “Cada vez más veíamos carcinomas vaso celulares, el tumor más frecuente de toda la medicina. Yo notaba bastante desconocimiento por parte de los pacientes. Entonces me planteé por qué no invitar a la población en general a analizar sus nevos. Lo pude hacer gracias al apoyo de los ciento veinte médicos que tenía en el Servicio, un grupo extraordinario. Revisábamos a los pacientes y les indicábamos si era necesario seguir con los estudios. En "A la Sociedad (Argentina de Dermatología) la amé siempre. La mejor revista del mundo la edita la SAD. Yo fui Director Fundador de la publicación y soy Director Honorario. Es mi debilidad".

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