Conexión Andrómaco 24

Con exión Andrómaco | 17 | Junio de 2014 Gente en acción los revisaba frente a sus alumnos de medicina. “Vamos a hacer pasar a Su Alteza Real” decía, y hacía pasar a un hombre de la calle con úlceras y gusanos en las piernas, recuerda el Dr. Valdez. Se esforzaba tanto por lograr una relación de confianza y buen trato, que llegó a aprender guaraní para lograr una mejor comunicación con sus enfermos del litoral o del Paraguay. GENEROSIDAD Y SERVICIO EN TODAS SUS FACETAS COMO PERSONA En 1975, aún joven, se propuso desarrollar una zona rural en el sur de la provincia de San Luis, en Los Overos, localidad difícil de encontrar en los mapas, y lo hizo para que los pocos habitan- tes de aquel perdido lugar pudieran vivir mejor. Compró con su propio dinero una máquina de hacer ladrillos de cemento y la puso a disposición de los oriundos. Su intención era que reem- Trabajando en el laboratorio de lepra experimental en el Hospital Muñiz Intercambiando opiniones con su amigo el Dr. Manuel Gimenez. plazaran sus casas de adobe por construcciones de material, más confortables, seguras, y combatir así el mal de Chagas. Quiso hacer un poco más, y con el apoyo de su familia creó un centro de salud, una capilla y una escuela. Uno de sus hijos se fue a vivir allí con su mujer, y ella se desempeñó como maestra en el establecimiento. Cuenta el Dr. Valdez, que ya fallecido el Dr. Baliña, el Dr. José Kriner (también dermatólogo) lo invitó a su casa para mostrar- le el intercambio epistolar que había mantenido con su maes- tro. Pero además, quería contarle una anécdota vivida junto a su compañero de estudios. En la década del 40, los grupos nacionalistas tenían mucha actividad y presencia en la universi- dad. Un día, el estudiante Kriner estaba siendo hostigado por esos grupos por su sola condición de judío. Solo dos de sus compañeros salieron en su defensa, Luis Baliña y Roberto Nicholson. El Dr. Kriner siempre agradeció ese gesto de valen-

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