Conexión Andrómaco 24

| 12 | Descendiente de gallegos, su abuelo paterno Manuel, llegó al país a los 16 años. Más tarde se casó con Ana Pucheu Etchart y tuvo varios hijos. Uno solo de ellos pudo estudiar, su padre, Pedro Luis, que se recibió de médico dermatólogo y se especia- lizó en lepra, vocación que supo transmitir a su hijo, Luis María y a quien hoy rendimos homenaje. Graduado con Diploma de Honor y Doctorado en Medicina por la Universidad de Buenos Aires, su tesis trató sobre la inmunología de la lepra. Su maestro fue el Dr. Guillermo Basombrío. Se desempeñó como Jefe de Trabajos Prácticos del Dr. Bernardo Alberto Houssay, Premio Nobel de Medicina, de quien aprendió a valorar el rol de las ciencias básicas en la for- mación médica. A lo largo de su carrera, ocupó destacados cargos que siempre puso al servicio de sus enfermos. Presidió la Asociación Argentina de Dermatología, fue Jefe de los Consultorios Externos de Dermatología del Hospital Muñiz, Jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Argerich, Profesor a cargo de la Cátedra de Dermatología de la Universidad de Buenos Aires, Profesor y Decano de la Universidad del Salvador. Distinguido tres veces por la Academia Nacional de Medicina y nombrado por sus colegas Maestro de la Leprología Argentina, logró reco- nocimiento no solo entre la comunidad médica nacional, sino también en el ámbito internacional llegando a ocupar la vice- presidencia de la International Leprosy Association. Falleció a los setenta y dos años en 1997, dejando un enorme legado no solo como médico, sino como persona. Esencialmente un maestro de vida, supo impartir sus conocimientos con gene- rosidad desde la docencia, a través de la investigación y la prác- tica médica incansable. De su mano se crearon las primeras residencias médicas de dermatología, y viendo una oportuni- Dr. Luis María Baliña El legado de un Maestro Un hombre íntegro que dirigió su vocación al servicio de los enfermos, especialmente a los enfermos de lepra. A través de la investigación y la formación permanente buscó el mejor tratamiento para sus pacientes. Trabajó para derribar los prejuicios hacia las personas con esta patología. Gran maestro, supo promover las potencialidades de sus discípulos. Para rendirle homenaje a un mentor de la medicina argentina, conversamos con el Dr. Raúl Valdez, discípulo del Dr. Baliña.

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