Conexión Andrómaco 24

Con exión Andrómaco | 11 | Junio de 2014 Reflexiones CIBERBULLYING Una de las modalidades de acoso que ha crecido en los últimos años es aquel que se realiza a través de las redes sociales o páginas de Internet, donde los agresores se esconden detrás de perfiles anónimos y tienen vía libre para hostigar a las víctimas sin ser reconocidos. También, están aquellos que muestran con orgullo las agresiones realizadas a través de videos o fotos subidas a la red, que se viralizan entre los compañeros de clase y del colegio. Muchos de ellos hasta han llegado a varios medios de comunicación que se han hecho eco del tema, sorpren- diendo a padres y docentes que antes permanecían ciegos ante estas situaciones. h t t p : / / w w w . e l u n i v e r s a l . c o m / n a c i o n a l - y - politica/140311/maduro-not-to-attend-michelle-bachelets- inauguration MARCO LEGAL En septiembre de 2013, la Cámara de Diputados aprobó la Ley N° 26.892, para la promoción de la convivencia y el abordaje de la conflictividad social en las instituciones educativas, a partir de un proyecto de la diputada Mara Brawer. La ley establece pautas de prevención, promoción e investi- gación para el tratamiento de los conflictos dentro de las instituciones educativas a nivel nacional, creando instan- cias de negociación entre todos los actores y la creación de una línea gratuita para atender a las víctimas. La misma apunta a tratar al acoso escolar no como un problema indi- vidual sino como parte de un conflicto colectivo que afecta a toda la institución. EN PRIMERA PERSONA Cintia Acerbis tiene 21 años y es estudiante de psicología. Desde muy chica sufrió del abuso de sus compañeros de clase, con los que compartió la mayoría del tiempo de su niñez y ado- lescencia. Por desgracia, cuando ella era más chica, no se hablaba del tema bullying, se lo minimizaba, se acusaba a la víctima de tener problemas de adaptación. Hace casi dos años, Cintia se encontró con una amiga que le contó que estaba padeciendo los mismos problemas que tenía ella en la secunda- ria. Lejos de angustiarse por el mal recuerdo, juntó todas las fuerzas que la caracterizan y decidió hacer algo: creó el grupo: “No + Bullying”, integrado por chicos menores de 25 años. El objetivo principal es concientizar a la sociedad de la gravedad de este fenómeno y crear un espacio de contención para aque- llos que lo padecen o padecieron. Con anclaje en la Ciudad de Buenos Aires, el grupo organiza reuniones mensuales para reforzar esos lazos que ya habían creado a través de las redes sociales. Todos los días reciben mensajes de chicos que han padecido o están padeciendo este tipo de acoso. La página de facebook es: “facebook.com/StopBullyingArgentina ”. “Nosotros intentamos ayudarlos como podemos, escuchándo- los. Además, tenemos una lista de psicólogos que atienden gra- tuitamente en caso que quieran acudir a un profesional”, comenta Cintia y cuenta su historia. “A mí me costó contarle a mis papás las cosas que me pasaban, intentaba justificar a mis compañeros tratándolos de inmaduros, recién en la secundaria empecé a hablar. Ellos querían ir a hablar al colegio, pero a mí me daba mucha vergüenza y miedo, por esa razón remarco la importancia de hacerle perder el miedo a los chicos y hay que desterrar la idea de los grupos vulnerables, cualquier chico puede sufrirlo”. Ella recuerda que sus padres intentaron comunicarse con los padres de sus agresores y muchos negaban que sus hijos pudie- ran tener esas actitudes. Cuando los adultos no se hacen cargo del problema es más difícil que los chicos tomen conciencia y reflexionen. Deben enseñarles a sus hijos, desde muy pequeños, a no agredir al otro. “Si uno no crea ese hábito es muy probable que el chico lo repita de grande. A mí me pasó de tener una compañera que desde jardín me apartaba de los juegos y siguió molestándome hasta terminar la secundaria”, explica Cintia. En la actualidad, se observa una falta de respeto por el otro, no sólo de los chicos entre ellos, sino con los maestros, de los maes- tros con los chicos y de los padres contra los maestros, donde los valores están puestos en jaque y la violencia no hace diferencia entre escalas socioeconómicas o ámbitos públicos o privados. La tarea principal de los adultos es la prevención, mediante un trabajo integral con todos los actores de la institución educati- va: profesores, directivos, alumnos, la familia, el personal no docente, etc., y sobre todo repensar los canales de comunica- ción con los menores, observando que vivimos en un momento histórico donde se puede hablar de cualquier tema. << Con la colaboración de Noelia Soledad Gómez.

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