Conexión Andrómaco 24

| 10 | tos dañan el clima social-emocional de la familia, entre sus pares y en el colegio. “Creo que el bullying ahora despierta más sensibilidad, y la sociedad comenzó a condenar ciertas actitudes violentas entre pares”, comenta Candelaria Irazusta, psicóloga (Matricula Nacional N° 49413) y agrega: “lo importante es tener una mirada preventiva, no esperar a que ocurran hechos de violencia extremos para actuar. Hay que concien- tizar a toda la comunidad educativa y a la sociedad en gene- ral”. En 2010, Candelaria fundó, junto a varias profesionales del área de la salud, el Equipo Anti Bullying (www.equipoa- ba.com.ar ), donde hoy se desempeña como Directora General. El ABA brinda capacitación docente, asesoramien- to institucional y orientación a padres y chicos. Ella destaca que la violencia es una conducta aprendida que puede desa- prenderse. Los niños copian modelos de los adultos y de los medios de comunicación, por lo tanto, es importante que se los guíe en el crecimiento. A su vez, tanto padres como maestros, deben crear canales de comunicación efectivos para evitar la indefensión aprendida, uno de los patrones comunes que tienen los que han sufrido bullying, es decir, aprenden que la mejor solución al problema es no hacer nada o quedarse callados. EL ROL DE LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS La escuela debe trabajar, en primer lugar, la idea de igualdad y democracia dentro del aula para lograr prevenir y desterrar aquellas actitudes perjudiciales, logrando recuperar su rol fun- damental de espacio de aprendizaje, donde se proteja a sus alumnos. “Los casos de violencia y de bullying van en aumento porque se ha roto el tejido social; si los chicos insultan a los padres o son insultados en la casa, creen que eso es normal y lo repiten, ya que los chicos tienen un juicio moral dependiente hasta los 12 años, es decir, copian los modelos de sus adultos. En la escuela donde yo estaba se trabajaba mucho la integración, porque tení- amos chicos de distintas clases sociales y lugares geográficos y había mucha discriminación”, explica María Rosa Pignataro, ex directora de la escuela N° 68, de Don Orione, Provincia de Buenos Aires. Por otra parte, señala que es esencial la capacitación docente, dado que en muchos casos apunta más a lo teórico que a lo práctico. Hay que tener un ojo muy crítico y observar mucho a los chicos, ya que tal vez aquel que no molesta y está tranquilo es el que más conflictos tiene. Una de las principales fallas que tienen los docentes es la falta de capacidad de detección, debido a que muchos chicos no expresan el problema de manera direc- ta, sino que lo somatizan. Para que la escuela pueda prevenir estos casos debe tener un programa dentro de la currícula donde se debatan los temas de convivencia, buscando maneras didácticas a través de juegos, películas o cuentos que se centren en el reconocimiento de las diferencias y de la igualdad de derechos. Además, debe conde- nar cualquier acto de discriminación y aplicar sanciones a los que hagan bullying, que en la mayoría de los casos son personas que tienden a ser desobedientes. “Mi escuela tiene la particularidad de ser de jornada comple- ta, por esa razón es mucho más fácil advertir cambios en los chicos. Para vencer a la violencia entre pares realizamos los llamados consejos de grado, donde todos exponen sus pro- blemas de convivencia con la mediación de las maestras”, cuenta Silvia Salvador, directora de la Escuela N° 13 - Distrito N° 4, “República de Chile”, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Sobre el método que utilizan, agrega: “los involucramos de manera profunda, para hacerlos reflexionar sobre las cosas que les pasan. Lo fundamental es observarlos, no como un policía, sino creando métodos eficaces de comu- nicación, porque la mayoría de los conflictos pasan por falta de comunicación”.

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