Conexión Andrómaco 22

nían, más atrevidos se mostraban. Andrómaco irrumpió en la década del 50 con una planta propia de 1800 metros cuadrados en un solo lote, el de su edificio principal, situado en avenida Ingeniero Huergo 1145, Capital, que ya contaba con planta baja y dos pisos. Vale ser precisos porque toda nuestra historia estu- vo atravesada por necesidades crecientes de espacio. La tensión fue resuelta en dos ejes simultáneos. Por un lado, edificando sobre el edificio principal –concebido originalmente para una imprenta–, apto para sobrecargas considerables. Andrómaco adquirió ese edificio en 1941, y no demoró en arrancarle venta- jas. Como vimos, en 1946, sobre la azotea del primer piso se construyó uno nuevo, de igual superficie. Por otro lado, Andrómaco siguió el camino de casi todas las industrias urba- nas: compró, con mucho sacrificio, edificios linderos. El prime- ro de la serie, vecino de la planta señalada, fue el situado en Humberto Primo N° 1156/60 esq. Ing. Huergo 1135. Se trata de un edificio robusto, plantado en un terreno de 625 m 2 , con dos plantas de igual superficie. Este paso casi triplicó el perímetro municipal de fachada de nuestra planta y agregó un 50% a su superficie. La operación de compra fue realizada el 14 de sep- tiembre de 1965. A esta inversión en nuevos espacios le siguió la relativa al equi- pamiento. Se adquirieron máquinas para envasado y estuchado de semisólidos, ambas a la empresa alemana IWKA; otra para compresión de tabletas marca Riva; y dos marcadoras de estu- ches, marca Faindgold. También una caldera, marca Gonella, de Rafaela, que nos acompañó hasta hace poco con magnífico desempeño. Con este sobrio parque de equipos, más los tradi- cionales transportadores para operaciones manuales, se desa- rrolla Andrómaco a lo largo de estas dos décadas. Habíamos comentado que la década del 40 concluyó con ventas anuales de 2.469.595 unidades; unas seis veces el volumen alcanzado antes de la mudanza a la sede definitiva. Las amplia- ciones encaradas resultaron indispensables. Un año más tarde, en 1950, con casi la misma cantidad de marcas y presentaciones, Andrómaco mejoró su volumen de ventas un 30%, alcanzando las 3.223.593 unidades. Encabezaban el ranking Codelasa (14,9%) e Hipoglós (8,8%); los seguían, de cerca, Clinal (6,8%), Multivitaminas (5,6%), Sedante neurotónico (5,6%), Acitra (un dentífrico, 4,6%) y Fercobre (3,9%). Con 19 de las 60 marcas se conseguía el 80% de la venta y las referencias comercializadas eran 105. A lo largo de la década del 50, concretamente en 1956, Hipoglós pomada superó por primera vez a Codelasa líquido. En 1957 volvió a liderar Codelasa (736.634 contra 678.153) y, en 1958, Hipoglós retomó la delantera (803.812 contra 611.835), para conservarla ininterrumpidamente. Detrás de esta marca singu- lar, en avenida Ingeniero Huergo el aroma del aceite de hígado de peces prevalecía sobre el de los jarabes. A comienzos de la década del 60, Andrómaco muestra un elenco de marcas ampliado: en diez años pasó de 60 a 87, que con 156 referencias consolidan un volumen de ventas de 4.982.689 uni- dades. Hipoglós, primera marca en ventas de la empresa (16,5%), casi duplicaba en volumen a Codelasa, seguido de cerca por Piocidex y Clinal. Se consigue el 80% de la venta con la ayuda de algunas marcas más: 23 en total. En el cierre de este período, diez años más tarde, en 1970, el vademécum de productos de Andrómaco se redujo a 75, con 132 referencias. La venta global llegó a 6.874.830 unidades y con solo 16 se consiguió el 80% de las ventas: menos marcas, más fuertes. Hipoglós se transformó en líder indiscutido (26,2%), ahora seguido por Piocidex (9,4%). Codelasa, que vendía algo menos que una década atrás y ocupaba un discreto cuarto puesto (6,5%), vio diluida su participación por el nota- ble desempeño de esos dos emblemáticos productos. En materia de colaboradores, nuestro período de estudio se abre con un plantel de 254 personas y se cierra con 342. Tres conclusiones surgen de nuestros registros. En primer lugar, se observa una considerable rotación hasta mediados de la década del 50; además, ya no figuran mujeres entre los Agentes de Propaganda Médica de la empresa; por último, entre un millar de colaboradores seleccionados en el período, pocos llegaron a cubrir una posición jerárquica destacada en la organización. Corresponde citar aquí al Dr. Pedro Carvallo, farmacéutico, quien ingresó a la empresa a principios de 1966 y estuvo a cargo de la Dirección Técnica entre 1988 y 2001. En el capítulo anterior, “La consolidación local: 1940–1949”, citamos una serie de colaboradores memorables por el largo Con exión Andrómaco | 33 | Abril de 2013 85° aniversario / Historia

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