Conexión Andrómaco 22

El segundo dato significativo es que, aunque más de la mitad de las madres encuestadas consideraron que sus hijos alguna vez podrían haber tenido parásitos, esta presunción no implicó que hubieran llevado a sus hijos al médico para comprobarla o desestimarla. Lo que el estudio sí pudo verificar es que en el 29% de los casos en los que la madre acudió al médico, efecti- vamente se trataba de un caso de parasitosis infantil. En cuanto a los procedimientos para confirmar el diagnóstico, el 68% de las encuestadas respondieron que el médico pediatra realizó un análisis a fin de corroborarlo. La parasitosis es un indicador de las condiciones sanitarias y ecológicas del entorno de sus hospedadores que se vinculan con la contaminación ambiental, las prácticas de defecación, los patrones de higiene y el hacinamiento. Es fundamental mante- ner buenas medidas de higiene tanto en el hogar y en el lugar de juego de los niños como en los alimentos. Es por eso que nos parece importante destacar la tarea educa- dora del pediatra con las familias recordando las medidas pre- ventivas para minimizar las posibilidades de contagio. Los con- sejos para prevenir las parasitosis más habituales son: En el hogar Mantener limpios los pisos y sanitarios. Ventilar los ambientes. Controlar la existencia de vectores transmisores (mosquitos, moscas, etc.). Siempre que se pueda, exponer los juguetes de los niños y la ropa al sol. Plancharla. Desparasitar con frecuencia a los animales domésticos que con- viven con la familia. Higiene personal Lavarse bien las manos con agua y jabón, especialmente antes de las comidas y luego de usar los sanitarios. Usar las uñas cortas y cepilladas. Alimentos Cocinar bien la carne. Beber solo agua potable o hervida. Lavar bien las frutas y verduras antes de consumirlas. Apoyar la lactancia materna. En areneros y suelos de tierra Evitar estar descalzos, sobre todo en areneros y suelos de tierra. Evitar que los niños jueguen en areneros o lugares con suelo de tierra. Controlar la higiene del lugar donde juegan los niños. La tarea profesional es fundamental no solo en el diagnóstico de la enfermedad, sino también en la educación de las madres con respecto a los síntomas y a la prevención. Las parasitosis intes- tinales no provocan elevadas tasas de mortalidad, pero sí causan un incremento en las tasas de diarreas crónicas, desnutrición y anemia, además de lesiones en la piel y faneras. Esto contribuye al retraso en el crecimiento y a una mayor vulnerabilidad a otras enfermedades en el caso de los niños. (1) << Referencias: (1) Dr. Cueto Rúa, Eduardo (2011). “Parasitosis en la infancia, un modelo de trabajo”, en Revista Conexión Andrómaco, n° 17, p. 31, diciembre. En tema III Con exión Andrómaco | 31 | Abril de 2013

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