Conexión Andrómaco 22

| 16 | En el año 2008 concluyó su función en la dirección porque ya había completado el período correspondiente y se hizo cargo de la jefatura del Departamento Materno Infantil. “¿ME DA SU MANO, DOCTOR?” Durante su gestión como director, utilizaba cuatro mañanas de la semana para visitar a todos los pacientes internados en el Hospital. En esa recorrida matutina, aprovechaba para pregun- tarles cómo se sentían, si sus familiares los habían venido a visi- tar, si estaban cómodos y bien atendidos. Ese gesto por parte del director médico del Hospital era muy bien recibido por los inter- nados y significaba una manera de acercarse a los enfermos poniendo en práctica una verdadera medicina humanizada. Una vez, un paciente que había quedado con una discapacidad motora importante y que estaba internado hacía tres años le dijo: “Doctor, ¿me puede dar la mano? Porque me voy a morir y tengo mucho miedo”. El Dr. Penedo hizo lo que le pedía y lo acompañó un rato hasta que el paciente falleció. “Fue muy impactante para mí. Pero me sentí bien, porque lo pude ayudar. Y eso lo recuerdo siempre”, afirma. Todas las historias que se viven en el Hospital le confirman que la técnica médica no lo es todo. “Hay que observar el alma del paciente. No es solo la medicación, sino la fe, el buen trato, la contención y el cariño. Todo eso impacta en la mejora de su salud o en la calidad de atención que recibe. Hay enfermedades que son incurables y se debe ayudar al buen morir”. << Gente en acción

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