Conexión Andrómaco 21

| 22 | Por las rutas H ace cinco años que Daniel Meli trabaja para Andrómaco. Su rubro es pediatría, ginecología y comerciales. Cada mes visita a 160 pediatras y 120 ginecólogos, y entre 10 y 15 farmacias. “Me casé en febrero de 2010 y vivo con mi mujer en San Juan capi- tal. Junto con Alfredo Maggini, el otro APM de acá y compañero, cubrimos esa zona y el Gran San Juan”, explica Daniel. A grandes rasgos, su tiempo se distribuye entre dos hos- pitales: una semana la dedica al Hospital Marcial Quiroga, las tres restantes al Hospital Rawson y en algu- nos huecos de su nutrida agenda intercala las farma- cias. “Empiezo mi labor a las 8.15 de la mañana y al mediodía paro porque la siesta aquí es sagrada. Como todos, en invierno retomo a las 16 y en verano a las 17”, cuenta en tono didáctico. Meli es parte de un equipo de ocho personas que está al mando del jefe de la seccional Cuyo, Norberto Aiello, que vive en Mendoza. Es por ello que suelen reunirse una vez cada dos meses y, aunque se ven poco, esa cir- cunstancia no se siente: “El equipo es de primera, se trabaja con comodidad absoluta. Yo me siento como en casa, se ha armado una gran amistad con toda la plan- ta, esto es como una familia”, dice Daniel con alegría. Alfredo Maggini concuerda con Daniel: “La cultura Andrómaco es trabajar con un excelente nivel humano, siempre fue así”. Y algo sabe al respecto; hace 33 años que Alfredo es visitador médico y 15 que se desempeña como tal en este laboratorio. Divorciado, con dos hijos y un nieto de tres años, las áreas de Maggini son la clínica médica y la dermatolo- gía. “A diario visito un promedio de ocho profesionales por la mañana y unos seis por la tarde”. Hoy, su mayor orgullo es haber agregado un nuevo mercado para los protectores solares. “Junto con médicos especializados en alta montaña presentamos un trabajo a las empresas mineras y constructoras de la región sobre la importan- cia del cuidado de la piel y logramos que nuestros pro- ductos se incorporaran en sus protocolos de higiene y salud. Ahora, todos los trabajadores de esas compañías que se desempeñan al aire libre deben tener su protec- tor solar”, describe con satisfacción, y añade que este año ya se vendieron 150 mil unidades. Para Alfredo semejante conquista se debe en gran medi- da al amable clima laboral que lo rodea: “En Andrómaco hay calidez humana y se pregona la libertad responsa- ble, por eso nos sentimos parte de una gran familia y tratamos de hacer nuestras tareas cada vez mejor”. Daniel Meli y Alfredo Maggini, APM de Laboratorios Andrómaco “Somos una gran familia”

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