Conexión Andrómaco 21

Con exión Andrómaco | 19 | Diciembre de 2012 Por las rutas Por Virginia Poblet Declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, el Parque Provincial Ischigualasto, más conocido como “El Valle de la Luna”, es el paraíso de paleontólogos y geólogos. Quienes lo visitan pueden apreciar rastros de la vida de hace 240 millones de años. En las afueras de la provincia de San Juan y pegado al límite con La Rioja, el Parque Provincial Ischigualasto se yergue imponen- te como una muestra real de lo que fue nuestra tierra hace 240 millones de años, en el período Triásico de la era Mesozoica. Gracias a la erosión del agua y del viento y a la formación de la cordillera de los Andes, aquella vida emergió de su sepulcro en forma de rastros y fósiles que nos permiten conocer y estudiar el suelo de aquella época y a nuestros más grandes antepasados. Y no solo eso: es en este lugar donde se encontraron restos fósi- les del Herrerasaurus ischigualastensis y el Eoraptor lunensis , los dinosaurios más antiguos del mundo conocidos hasta ahora. El Valle de la Luna, como se lo llama coloquialmente, es hoy un desértico paisaje lunar con extrañas formaciones rocosas de diferentes tonalidades y tamaños. Fue la cordillera de los Andes, que apareció hace unos 60 millones de años, la que trasformó este espacio en la inmensidad desprovista de agua actual. Pero durante 180 millones de años hubo allí lagos, ríos, pantanos, acacias, ginkos y palmeras. Pasear por esa superficie nos da una idea de lo pequeños que somos y de lo poco que hemos recorri- do como especie. Es un viaje a la historia de la Tierra, un embe- leso para la vista y una puerta a las ansias por saber más. EN EL PARQUE Ischigualasto solo puede transitarse en auto y bajo la supervi- sión de un guía. Si no se tiene vehículo propio puede contratarse un remise, combi o chárter en las ciudades de San Juan o San Agustín del Valle Fértil, la localidad más cercana al Parque. Una vez allá, el recorrido comienza cuando hay una determinada cantidad de transportes, un guía se sube al primer auto y los demás lo siguen en caravana. La excursión tradicional incluye cinco estaciones. Cada una difiere de la otra por sus cambiantes geoformas y colores, con paisajes tan particulares como atrapantes. La travesía comprende 40 km e insume tres horas. LAS GEOFORMAS La primera parada es en El Gusano. Nuestro planeta cuenta su historia a través de sus capas y aquí los geólogos, que saben leer las marcas del tiempo sobre las piedras, descubrie- ron que hubo un lago en el período Triásico Medio y que a sus orillas crecían plantas. A continuación, se transita hacia El Balcón de Valle Pintado, que inspiró el nombre de “Valle de la Luna” y desde el cual se puede presenciar un increíble paisaje seco de lomadas de colores variados. Allí, durante el Triásico Superior, corrían ríos que depositaban los coloridos sedimentos y enterraban en su caudaloso pasar a plantas y animales. Este sitio, denominado Formación Ischigualasto, es el de mayor riqueza fosilífera del Parque. Luego se llega a La Esfinge, imponente figura muy parecida a la famosa efigie egipcia, pero que a diferencia de esta fue realizada por exclusivo capricho de la naturaleza. Más allá está la Cancha de Bochas, una extensa planicie con enormes esferas lisas de arenisca, tan perfectas, que resulta fácil imaginar que se desa- rrolló un partido de bochas entre gigantes que por alguna razón quedó inconcluso.

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