Conexión Andrómaco 21

Con exión Andrómaco | 15 | Diciembre de 2012 mí. Con una amiga puso una crianza de 200 cerdos y 5000 gallinas y con eso mantuvo a la familia. Entonces quedé con las manos libres para dedicarme por completo al proyecto. ¿Qué lo llevó a fundar Conin en el año 76? Conin nació con el compromiso de tratar a los niños desnutri- dos graves en pequeños hospitales, desde Arica hasta Magallanes. Construimos 34 hospitales con 50 camas para lac- tantes en cada uno. Durante los años que estaríamos tratando de prevenir la desnutrición, se seguirían produciendo desnutri- dos graves y se iban a morir. ¿Cómo consiguió el apoyo necesario para el proyecto? Primero hubo que convencer a la comunidad de que el proble- ma existía, y en 1973 se dio la oportunidad para hacerlo. Pero no sabíamos de dónde sacar el financiamiento porque el país estaba prácticamente quebrado, por lo que hubo que sacar los recursos de otros programas. Como a los cinco años de ejecu- ción del proyecto ya estaba todo andando y así fue que en el año 1986 se acabó la desnutrición, nos demoramos como 15 años. ¿A qué se dedica Conin ahora que no hay desnutridos? Conin se ha hecho cargo de niños que para los hospitales pediá- tricos son un problema. Ellos nos envían a los enfermos cróni- cos, menores de dos años con enfermedades genéticas, metabó- licas o malformaciones congénitas, entre otras. Los hospitales necesitan tener un turn over muy rápido de camas, de cinco o seis días, por lo tanto los mandan a Conin que los puede tener 100 o 120 días. Queda mucho por hacer porque siempre hay grupos de lactantes que requieren de mucho cuidado, mucha especialización. ¿Cómo influyó la eliminación de la desnutrición en el desarrollo del país? La desnutrición por pobreza se eliminó casi en un 100% y eso bajó la mortalidad infantil. Cuando comenzamos esta era de Alimentación y Nutrición que agrupaba a cinco Ministerios: de salud, de la vivienda, de obras públicas, de planificación y de corporación de fomento. Junto con el general de la Aviación, Gustavo Lee, nosotros argumentamos que si este país no era capaz de salir de esta situación, no tenía destino. Teníamos que ser capaces, por el bien de la autodefensa del país, de que los chilenos no estuvieran dañados. Y así se deci- dió llevar a cabo una estrategia global. ¿Cuáles fueron las medidas de esta estrategia? Un gran cambio fue el llamado “Control del niño sano”. En esos años nacían en Chile 320 mil niños por año y el secreto era controlar mes a mes a cada uno, hasta que cumplieran un año. Los pesábamos, medíamos, vacunábamos, les enseñábamos a las madres a preparar las mamaderas y les entregábamos la leche. Para esto necesitábamos 1500 centros de salud con médicos, pediatras, obstetras, enfermeras y nutricionistas. Junto con eso había que cambiar las condiciones sanitarias: en el año 50 solo el 40% de la población de Santiago tenía agua potable en la casa y solo un 20% estaba conectado con alcan- tarilla. Eso significaba una proliferación de gérmenes que cau- saba diarreas e infecciones. Se desarrolló un programa de case- tas sanitarias que se adosaron a las casuchas de las poblaciones marginales de todo el país. Esto fue tan o más importante que el control del niño sano porque no sacábamos nada con con- trolar al niño sano si vivía en un mosquerío. ¿Cuán importante fue el apoyo de su mujer en esta cruzada? Tuve suerte con mi señora porque, aunque no se lo digo mucho en voz alta, tiene condiciones muy especiales. Angélica desde chica tomaba el mando y dominaba a sus padres y ahora me domina amí. Ella tomó la decisión de que si yo no salía a gene- rar recursos como padre proveedor, ella lo tendría que hacer por Gente en acción

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