Conexión Andrómaco 21

| 10 | ¿Qué lleva a una persona a no detener su marcha, a seguir contra viento y marea? “Los deportistas de élite son muy especiales, buscan desafíos permanentemente, focalizan mucha energía en lo suyo y lo hacen con pasión. Son personas perseverantes, con años de pre- paración. Ya sea por diversión, por encontrarse con ellos mismos, por superarse o por todo eso junto, ellos eligen hacerlo”, explica el licenciado Pablo Nigro, psicólogo especializado en deporte que trabaja con corredores desde hace once años. cosas en qué ocuparse. Casada, madre de dos hijos y al frente de dos grupos de entrenamiento, a base de voluntad, empeño y tenacidad es capaz de cumplir y gozar de todos estos roles. Esta es la cuarta vez que Galvez se suma al Cruce. “La primera carrera la hice por hobby con mi marido, las dos siguientes con mi compañera Sofía Cantilo y salimos segundas en la categoría damas” Persevera y triunfarás Virginia empezó a hacer atletismo casi de casualidad. “Estaba en séptimo grado y una profesora nos dijo si queríamos ir a correr a la plaza y fui. Cuando terminé la primaria me anoté en Atletas Unidos de Grand Bourg. Al año vinieron del CeNARD en busca de chicos para federar y me empecé a disciplinar”, recuerda. Hasta ese entonces, la gimnasia en su vida pasaba por un costado, nadie de su familia tenía esa inclinación. Pero ella siguió, se convirtió en profesora Nacional de Educación Física y corredora de élite. Lo único que la detuvo un tiempo fue la futura maternidad. “Cuando quedé embarazada de Valentina, mi hija mayor, dejé todo, no hice nada por un año; con Lautaro en cambio comencé a correr enseguida”, cuenta. Claro que la fuerza y la resistencia no fueron las mismas, pero lejos de frus- trarse, recomenzó su entrenamiento para llegar al mismo nivel de antes y luego superarlo. Nada hizo que abandonara. Cuando sus hijos eran chiquitos los dejaba al cuidado de su mamá o se turnaba con su marido para entrenar; si trabajaba jornada completa en un gimnasio por la tarde los llevaba a andar en bicicleta o a la plaza mientras ella corría por los alrededores. Hoy sus hijos tienen once y ocho años y muchas veces la acom- pañan a las competencias, “a Valen le encanta correr”, comenta orgullosa. Esta elección de gran esfuerzo físico requiere constancia, disci- plina y cuidados en muchas áreas. “Además de un buen entre- namiento, es necesario tener un estricto control médico, adap- tar la vestimenta a los climas, una nutrición adecuada y buen descanso”, dice el Dr. Ricardo Bermúdez, médico deportólogo y traumatólogo del club Vélez Sarsfield y del Círculo de Oficiales del Mar. El calzado es fundamental; no es lo mismo enfrentarse al asfalto que al ripio, a un suelo embarrado que a uno empinado. “No solo por las lesiones, una ampolla te puede obligar a abando- nar”, ejemplifica el doctor. La alimentación también es central. “Entreno seis días a la semana, corro entre 120 y 150 km sema- nales, y gasto entre dos mil y tres mil calorías por día”, especi- fica Virginia. “Por la energía que pierde, un deportista de esta talla tiene que consumir mucho hidrato y mucha proteína. Pollo, pastas, pescado, poca carne roja y verduras, nada de cereales porque pueden acarrear inflamación y meteorismo. Es importantísimo que se mantenga hidratado antes, durante y después de la carrera y el entrenamiento porque si no pierde glucosa y vienen los calambres”, completa el Dr. Bermúdez. También hay que tener en cuenta que junto con el entrena- miento físico y las rutinas saludables resulta fundamental cui- dar la piel porque esta disciplina demanda mucho tiempo al aire libre y largos períodos de exposición al sol. Virginia apunta al respecto: “Desde que uso protector solar y cremas hidratan- tes me doy cuenta de que tengo la piel más elástica, más suave, la veo y la siento más sana”. Como la exigencia es enorme, relajarse es sustancial. “Además de dormir ocho horas por día, todo lo que lleva a descansar es bienvenido: baños de inmersión, masajes, encontrarse con ami- gos, todo lo que despeje la cabeza”, afirma el médico. Mente sana en cuerpo sano Tener el cerebro libre de obstáculos es clave. Por más excelente estado físico que se tenga, si el intelecto no acompaña los resul- tados no serán óptimos. El estrés quita vigor. Así le sucedió a Galvez: “Yo entrenaba sola, pero cuando mi mamá enfermó hace poco más de un año, me angustié mucho y no podía hacer nada; desde entonces me preparo con un entrenador”. Dice el licenciado Nigro que “la cabeza es todo. Si no está bien focali- zada en el camino a recorrer aparecen los pensamientos invaso- res que pueden paralizar a cualquiera”. Hay que prevenir estas cavilaciones, verlas, aceptarlas y seguir adelante. Y no solo eso, la continuidad de la marcha requiere además pensamientos positivos. “Creer que se va a lograr, que se van a superar los

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